Carlos Barral es una barca de madera, de 6,09 m de eslora y 2,21 m de manga. La
Barrala, como también es conocida por los socios de la entidad, es una réplica de una de las
barcas más emblemáticas de Calafell, la “Capitán Argüello”, que fue propiedad de
el editor y poeta y Carlos Barral (Barcelona 1928-1989). Carlos Barral, que era un gran amante
de la cultura clásica, pintó su barca verde oscuro y rojo cadmio, los colores de la
cerámica de la Grecia antigua. Tras la muerte del poeta la familia Barral fue cederla
en el Museo del Puerto de Tarragona.
Pero el interés de la Asociación de tenerla era tan grande que se decidió buscar la forma de
hacer una a imagen y semejanza, y hubo suerte. La réplica del “Capitán Argüello”, se va
realizar a partir de una embarcación de características similares que había sido construida en el año
1963 por el maestro calafat Gallart, que se localizó en el puerto de Barcelona y el que entonces
era su propietario la cedió a la Asociación. Ya con la barca vieja y destartalada en Calafell,
su restauración se inició en 2011 en los astilleros de la Destilería, financiándose
con una campaña de micromecenazgo. Pero el dinero conseguido con ésta
campaña no fueron suficientes para cambiar el motor que tuvo que conservarse por
carencia de recursos. Carlos Barral, pues, a día de hoy, lleva el mismo motor de 1963.
La embarcación, ya restaurada, se rebautizó en una ceremonia homérica durante la Feria del
Mar 2013.
Ahora, más de 10 años después, necesita una restauración integral, que consistirá en:
Sustitución del motor
A pesar de su periódico mantenimiento, después de 50 años de servicio y de una serie de
reparaciones llevadas a cabo durante los últimos 12 años, recientemente el motor ha sufrido una
nueva avería que los técnicos han descartado reparar a causa de su gravedad y que
implicaría un gasto casi comparable a uno nuevo.
Como consecuencia del cambio de motor deberá cambiarse también la instalación eléctrica.
Cubierta, obra viva y calafateado
Actuar sobre el casco y la obra viva es imprescindible si se quiere conservar debidamente
la embarcación, pues, a pesar de las reparaciones que años atrás se han hecho, no han
solucionado el problema de entrada de agua por la cubierta por varias razones, ni está
resuelta la impermeabilización total de la obra viva.
Pintura y acabados
Por último, hecho todo lo anterior deberá pintarse el casco: obra viva y obra muerta.
¿Y cómo conseguiremos la financiación necesaria? Justo en esto estamos trabajando…