El pasado 25 de abril de 2025 a las 18.30 horas se llevó a cabo la entrega de premios del Primer Concurso de Relatos Cortos y Poemas "Helena Rotés", EL MAR TE INSPIRA, en la Destilería-Ecomuseo del Mar, sede de la asociación del Patí Català y Vela Latina.
El acto transcurrió en tres partes
1ª parte: Bienvenida y Presentación del acto
Josep Inglada y Roser Figueras presentaron y condujeron el acto. Después de dar la bienvenida hicieron una ligera presentación, para continuar con imágenes y vídeos de diferentes exposiciones y anteriores ediciones de Sant Jordi que había organizado y presentado la homenajeada Helena Rotés, una historiadora de arte, divulgadora cultural y vinculada a nuestra asociación desde sus inicios, que justo nos ha dejado hace unas semanas.
Las organizadoras de este concurso fueron Rosa Val y Amèlia Llauradó que explicaron cómo surgió la idea de organizar un concurso sobre relatos curso y poemas con el visto bueno de Helena y con la colaboración de otros socios.
2ª parte: Presentación de Arte y entrega de Premios Literarios
Las artistas Mape Andrews y Coral Rivero, presentaron sus pinturas que justo hicieron por este acto en homenaje a Helena Rotés.
El artista Antoni Forcada también colaboró con su escultura flotante.
El portavoz del jurado, Francesc Botet, hizo una ligera explicación de cómo se evaluaron las obras siguiendo la rúbrica adaptada del Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas no Propietarios (CEDEC) en la que se consideraban conceptos como: originalidad, estructura, tema, fuente de inspiración, recursos y léxico y ortografía. También destacó la excelente calidad de las obras literarias presentadas, lo que provocó que la elección de las ganadoras no fuera tarea sencilla. Los miembros del jurado (Francesc Botet, Camil Bosch y Maria Josep Pellicer) y Rosa Val entregaron los accésits y el alcalde de Calafell, Ramon Farré y el Presidente de la asociación, Josep Sierra hicieron entrega de los premios de Poemas y Relatos cortos respectivamente.
Las obras premiadas fueron las siguientes:
- Accésit a la categoría Poemas: “Canto de Sirenas” de Àngels Nachón Primero
- Accésit a la categoría Poemas: "Sons de Mar" de María Carme Valls Roca
- Premio a la categoría Poemas: “Recuerdo de infancia en Calafell, donde descubrí el mar” de Celia Roca Martín
- Accésit a la categoría Relatos: "El mensajero del mar" de Marina Martinovic
- Accésit a la categoría Relatos: "El mar de la Dama" de Julia Arévalo Martí
- Premio a la categoría Relatos: "La Barca Vieja" de Rosa Vila Martínez
3ª parte: Concierto de Sant Jordi a cargo de Barrala Veus, dirigido por Josep Anton González
Primera audición de la Habanera “Calafell Viu Riu i Canta”
Fotografías
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Publicación de Poemas
Canto de sirenas
Me gustas por la mañana cuando apenas te desvelas
y un tornasol esconde la oscuridad de tu duelo.
Por la tarde me encanta tu vestido azulado
bordado de puntas blancas que salpican mi cuerpo.
Me cautivas al anochecer cuando el sol te abandona
y un bello manto de estrellas te rodea tiernamente.
Como en los grandes navegantes me atrae la línea azul
que te separa del cielo, donde creían que las naves
caían a un monstruoso averno.
Me atrae y me hace soñar con los lejanos países
que, sobre tus olas, cruzando mares y océanos,
disfrutando de los elementos hoy pueden reencontrarse.
Con renovado placer me adentro y me espero,
me acogen tus brazos como los de un viejo amante,
fieles en la distancia y en la pasión constantes.
Mis amigos lo saben, saben que cuando te miro,
tendida a tu lado, un dulce canto de sirenas
llena mi sangre.
Seudónimo: Éfeso
Sonidos de Mar
Aparecen por la tarde,
con un envoltorio de silencio
que golpea las almas a orillas del mar.
La soledad como compañera, como regalo.
Vienen sin hacer ruido,
con alas al viento,
huellas en el cielo, desde el horizonte,
surcando el azul de olas rebeldes.
¡Vienen de tan lejos!
Buscando la añoranza de otros tiempos,
tal vez la estrella del presente,
la emoción desgarradora.
Vienen generosos, a mar abierta,
rellenos de recelos y anhelos
que remueven los corazones
con la alegría de un nuevo sol saliente.
Sonidos que amansan el alma turbada
en un atardecer rojizo
cuando el día se desliza
en las ondas del tiempo.
Con alas de viento,
los sonidos de mar llegan a los corazones valientes,
deseosos de asumir sin agravios
los embates del presente.
Seudónimo: GAVINA
Recuerdos de infancia en Calafell, donde descubrí el mar
(Premiado)
Los ojos se me hicieron mar
por primera vez en una playa
colgada de luz, de verano,
de sol y de marinada.
Me besaba la cabeza de los dedos
el glaciar de sal y plata
que mimaba la orilla
y me negaba la mirada
de emociones noveles,
inocentes y desatadas.
Albiraba donde muere el cielo
en una danza callada;
donde una estrella silente
de maderas desconchadas,
de llaguts y de patines
con velas amaneceres e hinchadas
y voces de espuma abrían
la carne de ese oleaje.
Me añoro de los trasmallos,
los palangres y las redes
perdiéndose en aquella sima
de piel vieja y agrietada,
iridiscente y salobre
como sueños de agua y nácar.
Seudónimo: Azalais de Altier
Publicaciones de Relatos Cortos
El mensajero del mar
En un vasto mar profundo, donde las olas cuchicheaban secretos antiguos, una mujer solitaria navegaba en su velero. El sol, brillante y cálido, bañaba su rostro, mientras el viento acariciaba su pelo blando como un suspiro.
A lo lejos, una sombra se dibujó en la superficie del agua. Un delfín, con su cuerpo plateado, emergió de las profundidades, saltando con gracia y libertad. La mujer le miró, cautivada por la belleza de su movimiento.
El delfín, como si entendiera la soledad que habitaba en su corazón, se acercó al velero. Durante un largo instante, se miraron a los ojos, y la mujer sintió cómo su alma se conectaba con el espíritu de aquel ser marino. El delfín, como un mensajero del mar, le sonrió antes de desaparecer bajo las olas, dejándola con la sensación de que, en algún rincón del mundo, siempre habrá alguien dispuesto a acompañarnos, aunque sólo sea por un momento.
El sol seguía brillante, y la mujer, con el corazón un poco más lleno, continuó su camino, confiada en que el mar siempre tendría historias para contarle.
Seudónimo: LA ALMA DE BABOR
El mar de la Dama
Me dejo mimar las mejillas rosadas por la marinada de una mañana manchada de gris.
ondean espoleados por el viento, en sintonía con las olas que suben hacia el cielo nublado,
antes de verse abatidas y hundidas entre la espuma.
pierde en el horizonte, tal y como se pierden las nubes, las gaviotas gallardas, los pulcros veleros.
Un día más visitando mi alter ego, mi refugio, mi soplo de calma.
Mientras navego en aires de libertad, con una sonrisa dibujada en el rostro, un rayo de Sol
se cuela entre las nubes y lo ilumina.
Mientras me subo hacia el infinito del horizonte, dejo la mente en blanco, permito que repose. En
un mundo donde se busca la luminosidad del Sol, me cobijo en el sosiego de una mañana
brumoso, agrisado.
Hoy es un buen día.
Contemplo el paisaje que me abraza con bienaventuranza, como quien se deja deleitar por la obra
de arte de una artista de renombre. Ni ordenando hileras de letras, ni mezclando una retahíla de
colores, se podría captar la magnificencia de tal ilustración.
Inmersa en las ondas, pensativa, me guía el arte. Es una forma de ver y entender la vida.
Y para vivirlo, es necesario oírlo.
Seudónimo: Lia
La Barca Vieja (Premiado)
Cerca de mí, sólo estaba aquella vieja barca de pescadores, yaciéndole sobre la arena húmeda. La veía inerte, pasiva. Pero le quedaba una cuerda antigua repelada, endurecida por el tiempo. Los pescadores le habían abandonado por vieja y el sol, el viento y la noche le habían oscurecido. Todos los soles, todos los vientos y todas las noches que yo acababa de perder contigo.
Acercándome, hice el corazón fuerte para seguir lentamente el cuerpo de la barca. Primero con cierta vergüenza, con respeto después. En ese tímido recorrido, como en un espejo carcomido, mis dedos iban cogiendo seguridad. La sangre volvía a mis gemas, muertas desde tu abandono, un día, también a orillas.
Una vez descargada la rabia, la nostalgia pudo convertirse en pasividad y yo, lentamente, podría despertar. La ternura cambiaba de tamaño. Se llenaba de sensaciones, de anhelos, de energía. Veía el metódico recular de las ondas, ofreciéndome el rastro de la retirada. Las sentía charlar sobre la madera que yo había abordado con energía. Ahora las sentía mimarme a través de la barca, traspasando la materia inerte.
Aunque tú no estuvieras, sabía que las ondas podrían seguir acercándose a la barca, libremente. Hoy, con la suavidad y la calma de la tarde. Mañana, con la efervescencia intempestiva de la tramontana, mientras el mar entero, en su ir y volver, depositaría su salobre.
De repente, una violencia extraña empezó a quemarme los dedos, la piel, todo el cuerpo.
Apenas me noté saltando en la barca para, acto seguido, lanzar la ropa a las olas a fin de ofrecerme al mar. Para ti o para mí. Da igual: algo nuevo se había consumado.
Seudónimo: Rosa Rovira





