El sábado 21 de junio, con el verano reciente estrenado, zarparon del puerto de Segur las barcas de la asociación para asistir al tradicional encuentro de embarcaciones de vela latina y tradicional organizado por la asociación Orsapop de Torredembarra, que año tras año reúne numerosas construcciones. Este año, además de la Galatzó, la Reina de África, Myriam, Peregrina, Pauot y Julia nos acompañaban el sardinal San Pau de los amigos de Sant Pol de Mar que se había quedado amarrado en Segur desde el fin de semana anterior cuando llegó para asistir al Encuentro de Calafell.
La travesía de ida fue plácida, demasiado plácida, ¡quizás! porque las embarcaciones de vela quieren viento, y éste llegó cuando ya estábamos junto al puerto de recalada. Sin embargo, antes de atracar pudimos disfrutar una horita larga del suave tiempo. Las embarcaciones de L'Ametlla, Cambrils, Calafell, Roda de Barà, Sant Pol, y las anfitrionas, claro, pudieron izar velas y sus patrones y tripulantes disfrutar de la navegación. Las barcas iban, venían, se cruzaban, volvían y bailaban aprovechando el poco viento, pero suficiente, para interpretar el vaivén de las olas. Lástima que durara tan poco porque los amigos de Torredembarra nos esperaban con el plato en la mesa, al grito de "en la mesa y en la cama, en el primer grito".
Y ya en el suelo, la comida, ojalá, a pesar de que el arroz picaba como un demonio y pedía ingentes dosis de agua para apaciguar un poco el hormigueo en la garganta. ¡Cosa de la gente de mar!, decían algunos de los compañeros. Después de los postres y el café, Jordi y sus compañeros nos sorprendieron con una experiencia inaudita. Nos hicieron cerrar los ojos (por eso en las fotografías todo el mundo parece que haga la siesta en la mesa estando), y abrir las orejas y el corazón, para estar muy atentos con lo que a continuación sucedería. Los que lo hicimos pudimos disfrutar, durante un par de minutos, de los sonidos de mar, interpretados con un cuerno aquí y otro allá, y quizá con más instrumentos o widgets invisibles por los que seguimos la recomendación de los organizadores de estar unos minutos a oscuras. En definitiva, una experiencia inmersiva única que acabó cuando sonó la canción A la Vera del Mar, para seguir con el himno del Pan Tou Pa Sec hasta Mi Avi, ahora ya todos con los ojos bien abiertos.
Como ya nos tienen acostumbrados a La Torre, el VII Encuentro acabó con un corazón de voces improvisado con cantores de Cambrils, Calafell y Torredembarra (si me dejo alguno o alguna ya me perdona) que a pesar de la falta de ensayos previos sirvió para una alegre despedida.
Gracias, amigos de Orsapop y hasta el próximo año porque la treintena larga de compañeros de Calafell que cada año bajamos a La Torre, en barca o en cochero, tampoco nos lo perderemos.
