Después de que Camil hubiera hecho reiteradas gestiones ante la Capitanía de Tarragona con meses de antelación, por fin, el día 1 de julio, llegó la fecha de la primera inspección técnica en seco de Francisca. Todo esto es necesario para renovar el certificado de la barca (el certificado nacional de seguridad para embarcaciones menores de 16 metros de eslora), sin el cual no puede navegarse con ella.
Al ser un barco de madera en lista 8ª, esta inspección debe realizarse cada año. ¡Una barbaridad! Habrá que estudiar a fondo el Reglamento de barcos históricos y ver cómo podemos encajar Francisca. Si es así, ¡podremos alargar las inspecciones a 3 años! Si no, pasarlo todos los años, será demencial.
Las inspecciones consisten en una primera visita con el barco al agua ("a flote"), donde revisan fundamentalmente cubierta, instalaciones y material de seguridad, y una segunda con el barco varado en seco para revisar el estado de la obra viva. La inspectora ya había venido el 6 de mayo a realizar la primera visita al agua, pero no pudo subir por un tema de accesibilidad a la barca desde el muelle. El 1 hará todo el trabajo en un solo día.
Los días antes hemos estado revisando y reparando aspectos que ya nos avisó la inspectora. Inicialmente, nos hizo llegar una lista infumable de requisitos que deberíamos cumplir. Pero no tenía ningún sentido, ya que eran requisitos muy estrictos para barcas muy distintas a nuestra Francisca. Es el problema que ya tuvimos en Barcelona: ¡ni los inspectores de Capitanía entienden esta barca tan especial!
Al final hicieron las cosas de sentido común: estanqueidad de los cuarteles (hemos calafateado y pintado), rotulación de los chalecos (e incorporación de luces), reposición de todo el botiquín y material de seguridad (que nos han destrozado por parte de un grupo de chavales que siempre rodean por el puerto), sello con el certificado de revisión ensayar la llamada selectiva LSD, revisión del estado de las bombas de desagüe, revisión luces, revisión ancla, etcétera.
Por último, la inspectora Noelia lo encontró todo correcto con tal de tener que instalar un grifo para cerrar el combustible accesible desde cubierta y una alarma de agua a la sentina en la ubicación del patrón. Lo instalamos y le enviaron unos vídeos de prueba, y días más tarde nos llegó un permiso provisional con el que podemos navegar. El certificado definitivo, con validez hasta la primavera, tardará todavía unas semanas.