El Bot Salvavidas

El trabajo en el mar ha sido siempre difícil y peligroso. Más aún si se tienen en cuenta las condiciones en las que desarrollaban su trabajo los pescadores calafellenses de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Sin ningún tipo de soporte tecnológico que permitiera prever situaciones de riesgo, los marineros debían contagiarse a la ayuda divina para evitar accidentes y naufragios.

Bot Salvavides

El Bot con las velas desplegadas el día de su bautizo.

En cuanto a los estragos que ocasionaban los temporales en las embarcaciones que se hallaban trabajando, se tienen noticias de naufragios desde principios del siglo pasado. Seguramente había habido antes, pero no se conocen datos. Al menos se sabe que hubo dos naufragios con marineros ahogados en 1910 y 1915, y otro sin víctimas en 1912, cuando una barca que hacía el toro se topó con un explosivo que, al parecer, se había desprendido de un vapor francés que había naufragado cerca de Barcelona y dejado parte de su carga a la deriva. Debido a estas circunstancias, y dado el hecho de que, cuando se producía un temporal, las barcas que se encontraban en mar quedaban desvalidas, el Pósito de Pescadores de Calafell adquirió el bote salvavidas en 1920, después de vivir diferentes obstáculos .

Bot Salvavides

Tripulación del Bot de los años 50.

El Bot Salvavides es una embarcación de unas características muy singulares. Fue construido en los astilleros Corbeto de Barcelona al igual que la mayoría de embarcaciones de salvamento de las mismas décadas. Pese a las coincidencias ninguna tenía, ni tiene, un equilibrio tan logrado entre su estructura y la acertada distribución de los compartimentos estancos y contrapesos. Es tan perfecto y tan armónico que incluso en el mar más bonanza, la tripulación se permite volcarlo expresamente para que en pocos momentos vuelva a su posición original.

Bot Salvavides

Salida del Bot en la procesión de la Virgen del Carmen en los años 50.

Entre los años 1921 y 1954 Bot hizo cuatro salvamentos “oficiales” de barcas que se encontraban en peligro a causa del mal mar.
A mediados de los años cuarenta heredó la patronía de su padre Ramon Ortoll, Monis, un hombre que por propia iniciativa animó a la tripulación para intentar dar la vuelta al Bot Salvavides en mar llana.

Bot Salvavides

Ramon Ortoll, Monis, impulsor de las vueltas del Bot Salvavides.

Pese a que la cuestión de las vueltas empezó a finales de los años 40, el empuje definitivo de estas exhibiciones no se produjo hasta el año 1954 cuando la Estación de Salvamento de Sitges invitó a las de Vilanova y Calafell a participar en una regata con sus saltos de salvamento. Esta carrera se celebró durante la última semana de agosto, coincidiendo con su Fiesta Mayor de Sant Bartomeu.

La embarcación de Calafell pronto perdió la regata y la tripulación de Calafell, herida en su amor propio y con el de su patrón al frente, se confabularon por hacer algo que restituyera su malogrado orgullo. Fue entonces cuando, por primera vez de forma más oficial ofrecieron el espectáculo de dar tumba varias veces la construcción.

Bot Salvavides

El Bot en plana exhibición.


Más imágenes de nuestra cuenta de Flickr.

Reportaje del Bot en el NO+DO, realizado por la "Filmoteca Nacional".

Reportaje del Bot desde el aire, de BonavistaMultimedia.

Exhibición del Bot por la Fiesta Mayor de Sant Pere.