A principios de siglo XX eran numerosas las familias del núcleo de la Playa que se ganaban la vida en el mar. Quien no tenía barca propia, los llamados remitgers, se embarcaba en la de algún patrón y participaba de las ganancias de esa barca; las mujeres trabajaban en el arenal, remendando redes y desarrollando otros trabajos de tierra, y los más pequeños ayudaban en la medida de lo posible. La economía de la Playa giraba de forma absoluta en torno al provecho del mar. No resulta extraño, pues, que se creara una institución que velara por los pescadores y por los intereses de las respectivas familias.

La cofradía durante el temporal de 1959.
En 1902 se redactó el “Reglamento para el régimen y gobierno de la Sociedad de Socorros Mutuos bajo la invocación del Glorioso Apóstol San Pedro”. El objetivo de esta sociedad era velar por sus miembros en caso de enfermedad o imposibilidad física, y una vez se retiraran. Para poder ser miembro de la hermandad era necesario ser vecino de la Playa de Calafell o vivir en el Poble además de ser pescador efectivo. Había que pagar también diez pesetas de entrada y una cuota mensual de una peseta. La sede social estaba en Cal Manot, situado en el actual número 61 del paseo marítimo de Sant Joan de Déu. En 1914 se creó una nueva asociación, el gremio de Pescadoras de Calafell. Se estableció la sede social en el local del poso, sede actual de la Cofradía de Pescadores. Esta nueva asociación nació con el fin de representar a sus asociados ante las administraciones.

El edificio de la maquinilla a principios de los años 70.
El estallido y el desarrollo de la Guerra Civil tuvieron notables y evidentes repercusiones en la evolución de la Hermandad y el Pósito. Durante el período republicano, ambas modificaron sus nombres como consecuencia de la presión política del momento. Así pues, durante los años del conflicto se conocieron como Mutualidad de Pescadoras y Sindicato de Obreros Pescadoras UGT-CNT, respectivamente. En 1940, Hermandad y Pósito se fusionan en una entidad que se denominó Gestora de la Hermandad de Pescadoras del Glorioso Apóstol San Pedro. Este nombre no gustó a los miembros del Pósito, que forzaron la sustitución del nombre por la de Pósito de Pescadoras de San Pedro de Calafell.

El edificio de la Cofradía en los años 60. A la izquierda se aprecia el surtidor de gasoil.
A partir de 1945 se llamó oficialmente Cofradía de Pescadoras de Calafell, y asumió el papel de las dos instituciones que habían funcionado paralelamente hasta el inicio de la Guerra. La actividad de la Cofradía no mermó, ni mucho menos, en relación con las entidades precedentes. Cabe destacar la compra de los terrenos para construir el grupo escolar Sant Pere y 48 pisos de renta limitada para pescadores en 1956. A pesar de la paulatina reducción de la actividad pesquera, la cofradía ha continuado la tarea en beneficio de las mejoras en el oficio y la difusión del pasado marinero de Calafell. De hecho, es habitual la colaboración de esta entidad en muchas de las actividades de dinamización cultural y turística que se desarrollan en el núcleo de la Platja.

El Trajo de Levante en los años 20, con el edificio de la Cofradía y el de la maquinilla al fondo.
Desde el año 2010 el edificio de la Cofradía de Pescadores está incluida dentro del Catálogo de Bienes a proteger del Plan de Ordenación Urbanístico Municipal (POUM) y tiene la consideración de Bien Cultural de Interés Local (BCIL). En su interior se conserva la antigua máquina de los años 20 del siglo XX (conocida popularmente como la maquinilla) que servía para sacar las barcas del mar cuando llegaban con las capturas. Se encuentra incluida en el Catálogo del Patrimonio Cultural Catalán inmueble de Cataluña desde el año 2009.
La conservación del edificio de la Cofradía fue objeto de una lucha que logró aglutinar una parte importante del municipio, ya que se había previsto desarrollar un proyecto de mejora del Paseo Marítimo que contemplaba el derribo del emblemático edificio .
Actualmente el edificio es propiedad del Ayuntamiento y alberga el Centro de Interpretación del Calafell Mariner.

La unión de diferentes entidades y particulares hizo posible que no se llevara a cabo el derribo de esta emblemática construcción.










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Reportaje realizado para la Cofradía de Pescadores en la celebración del Centenario.