Lola, antes “Rocamar”, es una embarcación de pesca, de madera, arbolada con aparejo
latino, de 4,30 metros de eslora, 1,67 m de manga y 0,56 m de calado, equipada con un pequeño
motor por maniobras en puerto, que en diciembre de 2010 el señor Enrique Irazoqui, que
era el propietario, la cedió a la Asociación, para incorporarla a la manada de barcas de
la entidad.
Sin embargo, Lola, después de 15 años de su primera gran restauración, necesita una de
nueva, ya que con el paso del tiempo la contraroda de popa, la rueda de popa y parte de la quilla,
han sufrido un deterioro muy importante por el hecho, entre otros, que se utilizaron claves de
hierro por su construcción, claves que con el paso del tiempo han llegado a pudrir totalmente
la madera. Y hay que cambiar un buen trecho.
Cambiar las partes afectadas implica levantar parte de la cubierta y reformar también las tablas del
forro de proa y las parayas y los sobreaparatos. Además, el motor necesita una revisión y puesta en
punto a fondo, y para ello deberá levantarse y desmontar el inversor, para poder reparar una
escape de aceite, entre otras actuaciones importantes. Evidentemente, al final deberá pintarse en la
su totalidad.
Terminado este proceso, Lola estará de nuevo en plenas condiciones para seguir siendo,
como hasta ahora, una importante construcción para la formación en navegación tradicional a vela
latina de nuevos tripulantes y será una muestra viva del patrimonio marítimo de Cataluña, y uno
elemento bien visible de recuperación de la memoria histórica de Calafell.

En todas las actividades de las entidades sin ánimo de lucro como la nuestra, es básica la
participación de las Administraciones Públicas, y en este proyecto en concreto ha sido
definitivo el apoyo recibido de la Diputación de Tarragona para que pueda llevarse a cabo, a quien
agradecemos, pues, su implicación.
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