Premios del concurso literario “Helena Rotés”, La mar te inspira

II CONCURSO DE RELATOS CORTOS y POEMAS y I CONCURSO DE RELATOS DE LECTURA FÁCIL

El pasado 24 de abril de 2026 a las 19h se llevó a cabo la entrega de Premios Literarios Helena Rotés, EL MAR TE INSPIRA, correspondiente al Segundo Concurso en la categoría de Relatos Cortos y Poemas y al Primero de Relatos de Lectura Fácil. El evento se produjo en la Destilería-Ecomuseo del Mar, sede de la Asociación Patí Català y Vela Latina Calafell.

El acto transcurrió en cuatro partes:

1ª Parte: Bienvenida y Presentación del acto

El Presidente de la asociación, Josep Sierra, dio la bienvenida e introdujo a Mercè Sierra quien condujo el acto de entrega de premios. 

Comenzó con un vídeo introductorio del personaje de Helena Rotés, una historiadora de arte, profesora, divulgadora cultural y vinculada a nuestra asociación desde los inicios, que había organizado anteriores ediciones de Sant Jordi, entre otros eventos culturales.

 A continuación Mónica Klose leyó un poema de la poeta amiga de Helena, Nati Ayala.

Las organizadoras de la edición de este año 2026 fueron Amèlia Llauradó, Roser Figueras y Maribel Tortosa, por parte de la asociación y Yasmin Boladeras y Maria Peña por parte de la Comunalidad de Calafell. Amèlia y Yasmin hicieron una breve explicación sobre las nuevas bases, de cómo se hizo la difusión, también destacaron la alta participación en el certamen y la introducción de una nueva disciplina, la de relatos de lectura fácil.

Posteriormente se presentó el Jurado: Por ambas categorías de Poemas y Relatos Cortos, el jurado estaba formado por Mònica Trepat, en representación del Ayuntamiento de Calafell y Maria Josep Pellicer Caralt, Camil Bosch Ignés y Francesc Botet Mussons, representantes de la asociación. Por la nueva categoría de Relatos de Lectura Fácil, el jurado estaba formado por Ivonne Barral, Patricia Cases y Mònica Trepat.

2ª Parte: Entrega de Premios Literarios

La portavoz del jurado de las disciplina Relatos Cortos y Poemas, Maria Josep Pellicer, hizo una ligera explicación de cómo se evaluaron las obras siguiendo la rúbrica adaptada del Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas no Propietarios (CEDEC) en la que se consideraban conceptos como: originalidad, estructura, tema, fuente de inspiración, formato, recursos empleados y léxico y ortografía. También destacó la excelente calidad de las obras literarias presentadas, lo que provocó que la elección de las ganadoras no fuera una tarea sencilla y que el número de participante en estas dos modalidades se había triplicado respecto al año anterior (52 Relats Curts y 48 Poemes).

La portavoz del jurado de la nueva modalidad de Relatos de Lectura Fácil, Ivonne Barral, hizo una explicación de la nueva tipología de Relatos de Lectura Fácil y sus criterios de evaluación. .

Miembros de la Asociación (Rosa Val, Amelia Llauradó y Josep Sierra) y Ayuntamiento (Mònica Trepat) hicieron entrega de los premios de Poemas y Relatos cortos. Mientras Miembros de la Comunalidad (Yasmin Boladeras y Maria Peña) hicieron la entrega de los premios de Relatos de Lectura Fácil.

CategoríaPremio/ AccésitTítuloAutorSeudónimo
PoemasPremioDisfrutar del marÁngeles Nachón PrimeroIRIS
Relatos cortosPremioDonde el mar no juzgaAnna Maria Casanovas CatalàGloria
Relatos de Lectura FácilPremioEl Mar del OmarRoser BlázquezEn clave de palabra
PoemasAccésitMañana junto al marJosep Fabrega SelvaEl abuelo de casa
Relatos cortosAccésitUn beso de lunaMontserrat Gil CasalsESKEDAR
Relatos de Lectura FácilAccésitEl secreto de las barcasXavier Trillas MartíMISSTRACKS

Se procedió a la entrega de los Premios, en el que cada concursante premiado recogía el diploma y libro y procedía a la lectura de la obra premiada.

Los premios son los siguientes:

  • Por la categoría de poemas y relatos cortos son: Por el Premio, 200 euros y por el Accésit, 100 euros
  • Por la categoría de relatos de lectura fácil son: Por el Premio, un vale de 500 euros y por el Accésit, uno de 100 euros a canjear en las librerías Papiol y Alpi de Calafell

                          

3ª Parte: Reconocimiento a Rosa Val

Rosa Val es socia y madrina de la asociación. Promocionó la primera edición de este concurso y destaca su implicación en el mismo y la gran labor realizada a favor de la asociación. El Presidente de la asociación, junto con todo el equipo de organizadores y jurado, hace la entrega de un ramo de flores, un libro de las colonias de Calafell y una cerámica en la Rosa.

El Presidente, Josep Sierra, aprovecha para agradecer la colaboración de las artistas Coral Rivero y Mape Andrews por su donación a la asociación del beneficio obtenido de las ventas de las obras dedicadas a Helena Rotés en el primer certamen. También se agradece a Enfoca por participar en el reportaje fotográfico.

4ª Parte: Actuación de un grupo de músicos de la escuela Sincronia de El Vendrell, dos piano y una guitarra

IntérpreteInstrumentoObras
Alicia Peñalba GuitarraMovimiento de vales de Carcassi
Siciliana de Carulli
Ruben PérezPianoRecopilación de piezas de compositores modernos
River flows in you de Yiruma
Lucas ConstantinaPianoNuvole Bianche

A pesar de la juventud de los intérpretes (de 12 a 16 años), queremos destacar su profesionalidad, que acabaron de redondear el acto.

El Presidente de la Asociación les hizo entrega de un par de libros.

Clausura

El evento terminó con una copa de cava y torta en los jardines de destilería.

FOTOGRAFÍAS

Entrega de Premis. II Concurs Literari “Helena Rotés”
Entrega de Premis. II Concurs Literari “Helena Rotés”
Entrega de Premis. II Concurs Literari “Helena Rotés”
Entrega de Premis. II Concurs Literari “Helena Rotés”
Entrega de Premis. II Concurs Literari “Helena Rotés”
Entrega de Premis. II Concurs Literari “Helena Rotés”
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Publicación de Poemas

Disfrutar del Mar

Me fascinas con tormenta
cuando los vientos levantan inmensas
ondas oscuras de aguas densas
que tiran espumas blancas
y contra los norais estallan.
Los marineros temerosos
ajustan bien las amarras

Te busco en días de niebla
cuando misteriosa te escondes
tras un velo de nubes grises,
guardando todos tus misterios
en la oscuridad, en la tiniebla.
Los marineros silenciosos
navegan con mucha calma

Te he visto en días de lluvia
bebiendo las lágrimas dulces
que cielos furiosos te tiran
que se hunden y se mezclan
hasta volverse bien saladas.
Los marineros cautelosos
observan tus sombras

He disfrutado tardes gloriosas
azul intenso y chispas blancas
luchando por dominar el cielo
borrando el horizonte
y seduciendo a los marineros.
Como niños los marineros
sonríen desde los barcos

Te he visto en noches embrujadas
cuando las estrellas parpadean
a una luna nacarada
que desvergonzada se baña
dejando huellas de plata.
Sueñan con los marineros
viejos amores, bellas historias

He admirado el amanecer dorado
cuando las estrellas te abandonan
y tan sólo la blanca luna
se resiste a dejarte
mientras el sol dentro se refleja.
Los marineros tararean
viejas canciones, bellos poemas

Seudónimo : IRIS

Mañana junto al mar

Una luz enciende la noche
y un latir de falenes
dibuja con un solo color
una canción sin letra.
Un azul todavía marchito
ya simula que se despierta.
La barca dibuja un surco
en las ondas de azabache.

El sol, que ya quiere salir
más allá de la escollera,
llena de rojos y amarillos
un horizonte que se desvela
aún todo desnudo
de pescadores y de velas.
Ya siembra, sobre el mar,
una claridad que deslumbra.

Se llena el mar de canciones
y de maderas que gimen.
Dibujan rayas en el viento
las gaviotas malfeineres
que rompen a golpes de pico
la paz de la hora quieta.
Hay pinceladas de azul
en el día en que se estrena.

Late la luz del sol
sobre el agua, sin prisa.
Las ondas se han desnudo
y llenan de canciones la arena.
Se esparce la voz del mar
por las calles y ventanas.
La barca ya está demasiado lejos
para seguir su huella.

Se ha levantado un día nuevo
más allá de las arenas.
La barca va hacia el norte
donde la luz se desentela,
donde florecen los caminos
trajes de sol y de pétalos.
Allí, lejos, hay todo un mar
y los amaneceres son encendidos.

Seudónimo : El abuelo de casa

Publicación de Relatos Cortos

DONDE EL MAR NO JUZGA

Volví al mar una noche gris, cuando el cielo parecía cansado y el viento hablaba flojo, como si él también llevara un peso que no sabía soltar. Las barcas dormían atadas al puerto, columpiándose suavemente, como corazones que ya no esperan nada. Yo andaba lento, con las manos vacías y el alma llena de silencios.

Vengo al mar porque mis lágrimas parecen pequeñas en su inmensidad. Porque aquí nadie pregunta, nadie espera nada de mí. El mar no juzga. Sólo escucha, sólo respira conmigo.

Me senté en la arena fría. Una vieja barca, medio rota, descansaba a pocos metros. Me vi en ella. Abandonada. Cansada de luchar contra olas que siempre vuelven. Pensé en ti. Siempre acabo pensando en ti.

Tu recuerdo es como la sal: invisible, pero presente en cada rincón. Aún oigo tu voz en el ruido del agua, todavía te busco en cada horizonte, como si en algún punto lejano pudieras regresar. Pero el mar es inmenso… y tú no estás.

El viento me trajo un olor antiguo, como de días felices que ya no volverán. Y entonces lloré. Sin miedo. Sin vergüenza. Las lágrimas cayeron suaves, mezclándose con la arena, desapareciendo como si alguna vez hubieran existido. Aquí, el dolor se hace pequeño. Aquí, yo también.

—Me dejas solo contigo —susurré, sin saber si hablaba en el mar o en tu recuerdo.

Las olas venían y se marchaban, como respiraciones lentas. Cerré los ojos e imaginé que me fundía con ese movimiento eterno. Que dejaba de ser cuerpo, peso, tristeza. Que me convertía en agua, en silencio, nada.

Porque estoy cansado de ser yo sin ti.

La noche llegó sin hacer ruido. Las barcas se volvieron sombras. El mundo se hizo pequeño, y sólo quedaba el mar, inmenso y oscuro, como el vacío que llevo dentro.

Me levanté lentamente. No sabía si volvería a casa o si me quedaría ahí para siempre. Pero por un momento, sólo un momento, sentí paz.

Y quizás esto es todo lo que busco.

Fundirme.

Desaparecer.

Convertirme en mar.

Seudónimo: Gloria

Un beso de luna

El día se apaga lentamente y las nubes pasean tranquilamente por el cielo. Siempre hago lo mismo, cuando tengo el ánimo por el suelo tengo que huir. Me alejo de todo el mundo y me escapo mar adentro. Entonces mi barca se convierte en una cuna firme, necesaria.
Intento centrarme, pero no dejo de empeñarme en lo que me ha dicho Paula. Ella me lo ha explicado ilusionada -es un proyecto estimulante por su vida profesional, un sueño que hacía tiempo que perseguía- Y yo… yo sólo puedo pensar que esto nos separa.
El mar suele calmarme. Hoy, sin embargo, no es suficiente. Se escucha el silencio, pero dentro de mí todo se agita. Estoy inquieto, encaparrado y, por qué no decirlo, dolido. Quizás incluso decepcionado. Son sentimientos que se me presentan sin pedir permiso.
No quiero que se vaya.
¿Qué me está pasando?
Entonces lo veo. No puedo creerlo. Estoy fascinado.
Una forma inmensa rompe la quietud. Una ballena. Una ballena azul. Un regalo inesperado en medio de la oscuridad. A pesar de la distancia, la distingo con claridad.
¿Qué hace? Danza? Sí, se mueve con una gracia inesperada. Su cuerpo, inmenso, dibuja giros elegantes en el agua oscura. Se impulsa, se detiene, vuelve a girar; se agita con ritmo, como si una música invisible le obligara a bailar. Realiza acrobacias y saltos. Golpea la superficie del agua con la cola y las aletas.
No puedo dejar de mirarla.
De su garganta salen sonidos profundos que atraviesan la noche y se esparcen lejos, muy lejos. ¿Quiere comunicarse? ¿Con quién?
Tengo la sensación de que está enamorada. De repente respira profundamente y de su lomo sale un surtidor de agua que sube hacia el cielo, se deshace en pequeñas gotas y cae como una lluvia fina.
En ese instante, las nubes se abren.
La luna llena aparece, clara, poderosa. El mar recoge su reflejo tembloroso y lo convierte en un espejo de luz. La ballena se acerca, lenta, decidida, como si reconociera ese resplandor. Se acerca hasta tocarlo, hasta fundirse.
Por un momento, todo parece detenerse.
Como si se abrazaran.
Como si se encontraran después de mucho tiempo.
Y yo, desde la barca, tengo la certeza íntima -inexplicable- de estar presenciando un encuentro amoroso.
¿Se han besado?
Y, por primera vez desde que he salido, el mar de dentro de mí se serena.

Seuónimo: ESKEDAR

Publicación de Relatos de Lectura Fácil

El mar del Omar

Aquella mañana, el chico estaba allí otra vez.

Estaba en la arena, quieto, y miraba el mar.

Yo le veía a menudo, cuando salía de casa.

Lo había visto en el instituto, pero él iba a otra clase.

Me acerqué.

―Hola.

―Hola ―el chico me saludó y volvió a mirar el mar.

Me senté a su lado, en la arena.

―¿Qué miras?

―El mar.

―¿Vienes cada día?

―Sí.

―Me llamo Martí.

―Yo me llamo Omar.

Estuvimos un rato en silencio

hasta que le pregunté:

―¿Has ido alguna vez en barca?

―Sí.

―¡A mí me encanta navegar!

Mi abuelo tiene una barca, ¿sabes?

En verano salimos a pescar con los primos,

o vamos a una calita a bañarnos.

El abuelo me deja llevar el timón.

Cuando sea mayor, me compraré una barca.

Si quieres, puedo pedirle al abuelo si puedes venir con nosotros.

¡Te lo pasarás bien!

El chico me escuchaba en silencio,

sin dejar de mirar el horizonte.

―Cuando encontramos un lugar que nos gusta, el abuelo tira el ancla

y entonces nos echamos todos de cabeza al mar.

Si miras abajo, ves un montón de peces de colores

y las rocas y las algas.

Entonces, Omar me miró y me dijo:

―Mis primos viven al otro lado del mar.

Y mis abuelos también.

Me sentí un poco avergonzado.

―¿Los echas de menos?

El chico afirmó con la cabeza.

―Me sabe mal.

Al cabo de un rato me fui

porque en casa me esperaban.

Él se quedó ahí, mirando el mar.

Yo no podía sacarme de la cabeza a Omar

que miraba el mar porque añoraba de su familia.

Pasados unos días, volví a verlo.

Estaba, como siempre, sentado en la arena.

Me acerqué.

―Hola, Omar. Parece que hoy va a llover.

Omar encogió los hombros.

―Estos días he pensado mucho en ti.

Debe ser terrible dejar a la familia y los amigos

y marcharte de tu país.

Yo también me añoraría.

Omar me miró, agradecido, y me sonrió.

―¿Tienes hermanos, Omar?

Tardó en responder.

Cogía piedrecitas y las arrojaba al mar.

―Sí, un hermano pequeño.

Se llama Adel. Vengo aquí para hablar con él.

―¿Vive en tu país, con tus primos y abuelos?

―No. Vive en el mar.

Y entonces, Omar me contó su historia.

No había venido en avión, sino en barca.

Una barca pequeña y llena de gente,

unos sobre otros.

Viajaba con su madre y su hermano

que era muy pequeño y enfermó durante el viaje.

Algunos hombres se peleaban.

Omar dice que pasó mucho miedo.

La barca se movía mucho con las olas

y quedaban todos muelles y tenían frío.

También pasaron mucha sed y mucha hambre.

El pequeño Adel murió antes de llegar a la costa.

Mamá y él lloraban cuando lo arrojaron al mar.

Ahora, ellos viven en Calafell,

y es por eso que cada día Omar va a la playa,

a hablar con el pequeño Adel.

Cuando acabó, yo tenía un nudo en la garganta.

Le pasé el brazo sobre el hombro

y, en silencio, miramos juntos el mar.

Desde ese día, cuando subo a la barca del abuelo,

siempre pienso en Omar y su hermano pequeño.

Y en todas aquellas personas

que ahora viven, como el pequeño Adel, en el fondo de nuestro mar.

Seudónimo: En clave de palabra

El secreto de las barcas

Yo vivo en Calafell y cada día voy a ver el mar.

Me gusta llegar temprano, cuando todo está tranquilo. Las barcas están en la arena, como si todavía estuvieran durmiendo.

Yo camino poco a poco y las miro. Para mí, cada barco tiene un nombre. La que más me gusta se llama Roberto.

Cuando los pescadores llegan, las barcas despiertan. Las acercan hacia el agua y el mar se mueve como si las saludara.

Yo me siento en la arena y escucho el silencio. Noto el viento que hace y el ruido de las olas. Subo el pantalón y me mojo los pies con el agua fría.

Cuando las barcas vuelven, pienso en la aventura que han vivido en el mar.

Y cada mañana cuando las voy a ver, siento que sin irme de Calafell viajo un poco con ellas.

Seudónimo: Misstracks