El pasado 22 de junio tuvo lugar el XVIII Encuentro de embarcaciones de vela latina de Torredembarra que año tras año organiza la Asociación Orsapop, al que asistieron una veintena de embarcaciones, entre ellas, la República Catalana, de Palamós ; Miquel Nansa y Patoia, ambas de Cambrils; además de las de la entidad organizadora, claro: Esperanza, Pepeta, y Escalenca. Pero la mayor manada llegó de Calafell. Del puerto de Segur zarparon, a primera hora de la mañana del sábado, Peregrina, Pauot, Myriam, Julia-Martí y Francisca, aunque también estaba prevista la participación de Jana, pero no pudo estar por problemas técnicos de última hora.
De Calafell, aparte de Julia-Martí —recientemente bautizada con los nombres de los nietos de su actual armador— que este último año se ha incorporado a la manada de la Asociación de Calafell y que ha navegado por primera vez hasta un encuentro, cabe destacar, sobre todo, la presencia de Francisca, la réplica de la última barca de buey que pescó en Cataluña y que desgraciadamente murió abandonada en la arena. Pero gracias a un proyecto que la Asociación Patí Català y Vela Latina Calafell presentó a los presupuestos participativos Calafell Decide y que salió ganador, la nueva Francisca, preciosa y majestuosa, vuelve a navegar luciendo el característico color verde inmaculado de su antecesora, de la que es imagen y semejanza.
No podemos adivinar las sensaciones que experimentó Francisca en su primera singladura después del bautizo aunque podemos imaginarlas, pero las de la tripulación que la condujo hasta La Torre, fueron de un gozo indescriptible. ¡Larga vida a Francisca! Que será la embajadora de Calafell en el Mediterráneo y debe servir para reivindicar la importancia del trabajo de nuestros antepasados y, a la vez, hacer valer el pasado marinero del pueblo, que ha pasado de ser un mar de trabajo a un mar lúdico.
Evidentemente, la forma de navegar de la nueva Francisca no tiene nada que ver con su antecesora debido a que la actual está equipada con un motor suficientemente potente para vencer todos los contratiempos de cada singladura y el embate del viento y de las ondas; y pensamos en la destreza y profesionalidad de los antiguos pescadores que debían trabajar y capear el temporal sólo con la fuerza de las velas. Especialmente, recordemos a Magí Siscart, el último patrón que la varó en la arena, y toda su tripulación, gente magnífica y trabajadora a la que rendimos homenaje cada vez que Francisca salga por la bocana.